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ERP a medida o ERP genérico (Odoo, SAP Business One): cuándo conviene cada uno

David Morales Vega2 de noviembre de 20264 min de lectura
Two women walking through a warehouse aisle with blue shelving units
Foto: Centre for Ageing Better en Unsplash

Cuando una empresa decide dejar las planillas, casi siempre aparecen dos caminos. Uno es un ERP genérico conocido, como Odoo o SAP Business One, que ya trae inventario, ventas, compras y contabilidad. El otro es un sistema a medida, construido alrededor de cómo trabaja esa empresa.

No hay una respuesta única. Hay empresas para las que un ERP genérico es la mejor inversión posible y otras para las que es un traje que nunca termina de quedar. Este artículo da criterios para decidir, con dos sistemas que construimos y que hoy se usan cada día. Si buscas primero el panorama general de qué es un ERP y cuándo hace falta, está en ERP para PyMEs.

Qué ofrece un ERP genérico

Odoo y SAP Business One resuelven bien lo que casi todas las empresas hacen igual: comprar, vender, facturar, llevar stock y contabilidad. Odoo es modular y de código abierto, con una edición comunitaria y otra de pago; SAP Business One se implementa a través de socios certificados y apunta a empresas medianas.

Sus ventajas son reales:

  • Muchísimas funciones desde el primer día. Lo que tu empresa todavía no sabe que va a necesitar, probablemente ya existe.
  • Un camino conocido. Hay consultores, cursos y otras empresas que ya pasaron por la implementación.
  • Actualizaciones del fabricante. No dependes de un solo equipo para que el sistema evolucione.

Dónde un ERP genérico empieza a costar

El problema no está en lo que el ERP genérico hace, sino en lo que tu empresa hace distinto. Cada diferencia se resuelve de una de tres maneras: cambias tu forma de trabajar para que encaje con el sistema, configuras el sistema hasta donde lo permite, o pagas un desarrollo a medida dentro del ERP.

Esa tercera opción es la que más sorprende. Personalizar un ERP genérico también es desarrollo a medida, solo que sobre una base que no controlas: requiere especialistas en esa plataforma y hay que revisarlo en cada actualización.

Hay otros costos que conviene poner en la cuenta:

  • Licencias por usuario o por módulo, que crecen con la empresa.
  • La implementación: configuración, migración de datos y capacitación suelen costar más que la licencia del primer año.
  • Pantallas pensadas para todos. Un vendedor que solo necesita cobrar y ver el stock navega por menús hechos para un contador.

Dos casos donde el sistema a medida encajó mejor

Una importadora con dos monedas y varios depósitos. Ventur trae mercadería de China con su propia marca y la vende por unidad, por caja y por mayor desde varios depósitos y sucursales, una de ellas cobrando en dólares. Su operación tenía tres particularidades: el costo de cada producto tenía que incluir el flete y la aduana del contenedor, cada sucursal vende en su moneda sin mezclar márgenes, y el vendedor necesita leer el código de barras y ver el precio por caja y por unidad en la misma tarjeta. Pasó de planillas por depósito a un solo sistema que hoy usa cada día.

Una barraca que vende madera por pie tablar. Ferromader vende madera calculando los pies tablares de cada corte, junto con ferretería. En un ERP genérico, el pie tablar es una unidad más que alguien tiene que calcular con calculadora antes de cargar la venta. En su sistema, el vendedor elige la madera y el corte, escribe las medidas y el sistema calcula los pies y el precio. Además, cada madera muestra cuántos días le alcanza el stock según lo que se vende.

En los dos casos, el corazón del negocio era justamente lo que un ERP genérico no trae.

Cómo decidir: cinco preguntas

  1. ¿Cuánto de tu operación es estándar? Si casi todo lo que haces es comprar, vender y facturar como cualquier empresa, un ERP genérico probablemente gana.
  2. ¿Lo que te diferencia está en el proceso? Si tu ventaja está en cómo calculas, cotizas, produces o despachas, ese proceso merece un sistema que lo respete.
  3. ¿Cuántas personas lo van a usar y qué necesita cada una? Diez usuarios que hacen tres tareas cada uno se benefician de pantallas simples hechas para ellos.
  4. ¿Cuánto vas a pagar en cinco años, no en el primero? Suma licencias, implementación, personalizaciones y actualizaciones, y compáralo con construir y mantener lo propio. Lo explicamos con números en software a medida o SaaS.
  5. ¿De quién es lo que construyes? En un sistema a medida, el código, los datos y los accesos deberían quedar a nombre de tu empresa.

Una tercera vía que a menudo se olvida

No es todo o nada. Muchas empresas usan un sistema contable estándar para la contabilidad y construyen a medida solo la parte que las hace distintas: el punto de venta, el cálculo de costos, el despacho. Los dos sistemas se conectan y cada uno hace lo que mejor sabe hacer.

Si estás decidiendo entre un ERP genérico y uno a medida, cuéntanos cómo trabaja tu empresa. Te decimos con honestidad cuál de los dos te conviene, aunque la respuesta sea que no nos necesitas.

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