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Rediseñar un sitio web sin perder posiciones en Google

David Morales Vega2 de noviembre de 20264 min de lectura
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Foto: Hal Gatewood en Unsplash

Un sitio nuevo puede verse mucho mejor y aun así traer menos clientes. Pasa más de lo que parece: se lanza el rediseño, las páginas cambian de dirección, Google encuentra cientos de enlaces rotos y las visitas que llegaban desde el buscador caen durante meses. Nadie lo nota hasta que el teléfono suena menos.

No es mala suerte. Casi siempre es una lista de tareas que nadie hizo. Este artículo la cuenta entera, con las cifras de la migración de nuestro propio sitio, que rehicimos desde cero en 2026.

Antes: el inventario

1. Lista todas las direcciones del sitio viejo. No solo las del menú: también los artículos del blog, las páginas de proyectos, las versiones en otro idioma y las que solo se encuentran desde Google. El mapa del sitio (sitemap.xml) es un buen punto de partida, pero no basta; también conviene revisar qué direcciones reciben visitas en la analítica y en Google Search Console.

2. Marca cuáles traen visitas. Esas son las que no se pueden perder bajo ningún concepto. Una página con pocas visitas puede cambiar; una que trae clientes cada semana merece conservar su dirección exacta si se puede.

3. Decide el destino de cada una. Cada dirección vieja tiene tres caminos posibles: se queda igual, se muda a una dirección nueva con una redirección o desaparece porque su contenido ya no existe. Ninguna queda sin decidir.

Durante: las redirecciones

Una redirección 301 le dice al navegador y a Google que una página se mudó para siempre a otra dirección. Google traslada a la nueva la mayor parte de lo que la vieja había ganado: sus posiciones, los enlaces que otros sitios le hicieron.

En nuestra migración escribimos 134 redirecciones 301. Cada proyecto del portafolio viejo apunta a su caso de estudio nuevo; cada página que cambió de nombre apunta a la que la reemplaza. Los artículos del blog conservaron exactamente la misma dirección, porque eran los que más visitas traían desde Google.

Tres reglas que evitan los errores más comunes:

  • Redirige a la página equivalente, no a la portada. Mandar todo a la portada es casi como borrar la página: Google lo trata como un enlace roto.
  • Evita las cadenas. Si A va a B y B va a C, haz que A vaya directo a C.
  • No olvides las versiones en otros idiomas. Si el sitio está en español e inglés, cada idioma necesita sus propias redirecciones y sus etiquetas hreflang, que le dicen a Google qué página mostrar según el idioma del buscador.

Durante: lo que Google lee de cada página

El diseño puede cambiar por completo; estas piezas, en cambio, hay que cuidarlas página por página:

  • El título y la descripción que aparecen en los resultados. Es una oportunidad para mejorarlos con las palabras que busca un cliente, pero no para dejarlos vacíos.
  • Un solo título principal (H1) por página, que diga de qué trata.
  • El texto. Si la página vieja posicionaba por un texto que explicaba bien un servicio, la nueva tiene que conservar esa información, aunque cambie la forma.
  • Las imágenes con texto alternativo y de un peso razonable.
  • Los datos estructurados, que le cuentan a Google qué es tu empresa, qué servicios ofrece y dónde están tus casos.

En nuestro sitio revisamos con un script las 570 páginas generadas: un solo H1 en cada una, ninguna descripción repetida y los idiomas bien enlazados entre sí.

Durante: la velocidad

Google mide qué tan rápido carga un sitio en un celular común, y un rediseño lleno de animaciones puede salir más lento que el sitio viejo. Mídelo antes de lanzar, con Lighthouse o PageSpeed Insights y en modo móvil.

En el nuestro, la portada pasó de 49 a 85 puntos en móvil después de cargar los scripts de terceros recién cuando la página ya se ve y de servir copias más livianas de las capturas grandes en el celular.

Después: los primeros 30 días

  1. Envía el nuevo mapa del sitio a Google Search Console el mismo día del lanzamiento.
  2. Revisa los errores 404 cada semana: cada uno es una redirección que falta.
  3. Compara las búsquedas que traen visitas antes y después. Una caída en una página concreta suele tener una causa concreta: la dirección cambió, el texto que posicionaba desapareció o el título perdió la palabra clave.
  4. No cambies todo de nuevo si las visitas bajan unos días. Es normal que Google tarde algunas semanas en procesar una migración grande.

En resumen

Un rediseño no tiene por qué costar visitas. Lo que las cuesta es lanzar sin inventario, sin redirecciones y sin revisar lo que Google lee de cada página. Con esas tres cosas hechas, el sitio nuevo empieza con todo lo que el viejo ya había ganado.

Si vas a rediseñar tu sitio, cuéntanos cómo es el actual. Empezamos por el inventario de lo que hoy te trae clientes, antes de dibujar la primera pantalla.

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