El material del Dr. Guzmán Soliz solo existía en papel. Los estudiantes dependían de fotocopias o de prestarse los libros. El doctor necesitaba una forma de compartir su conocimiento sin perder el control sobre quién accede y sin que la estructura pedagógica se perdiera en la digitalización.
Además, muchos estudiantes tienen conectividad limitada, así que la plataforma debía funcionar offline y ser lo más ligera posible.