Las usuarias de esta app no son personas tecnológicas. Son mujeres que pueden estar en una situación de crisis, en zonas rurales mineras donde apenas hay señal de celular. Cada botón, cada pantalla, cada palabra tenía que ser pensada para ese contexto.
La app debía ser extremadamente simple de usar, funcionar sin internet y hacer que en una emergencia real, la ayuda esté a un toque de distancia.